Tuesday, June 03, 2008

Me falta un día menos para tener 24

Hoy me falta un día menos para tener 24. ¿Quién soy? ¿Qué le puedo ofrecer a los demás?
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Contemplé el paisaje terroso, donde se ahogan las aspiraciones de esos jóvenes. ‘Quiero irme a la capital’, me dijo el moreno de lentes de sol estilo aviador. No pasaron 3 segundos y lo escuché decir con un acento fuerte -‘You are beautiful. -¿Ah, pero sabes hablar inglés?- Le pregunté. Yo ‘toy aprendiendo, porque tu ve’ yo ya soy bachiller pero me quiero i’ pa’ la capital a trabaja’ en un hotel. -Tiene aspiraciones de trabajar poniéndole bronceador a las europeas, pensé sin más ni menos.

En esa mañana el sol despertó a esos jóvenes, se veían escépticos hacia las actividades infantiles improvisadas que incluían canciones como “Grande es el amor de Dios” y “Yo tengo un amigo que me ama”. Los reuní para hablarles de la misericordia y el amor de Dios, sin saber que hallaría en ellos la esencia de la vida. Sin vacilar me acerqué, eran intimidantes. Mientras hablábamos hubo en mí un sentimiento inusual, más que tristeza es una melancolía invasora, cuando me pasa esto experimento un extraño vacío que me impide percibir la realidad hasta sentirme excluida de la tierra y de mi misma.
 
-¿Y tu?- le pregunté a uno más joven, -¿Sabes que Dios te ama? –Oh pero claro! Mira, cuando el río creció nos dio tiempo movernos a otro lugar donde el río no llegaba y aunque nuestras casas se inundaron, nadie murió.–Sí, Dios es bueno y los ama, le dije. -'Él tiene control no sólo de las cosas grandes como esa tormenta sino también de las pequeñas, Dios conoce la necesidad de cada uno de ustedes'.

-¿Qué es lo que más les gusta hacer a ustedes? ¿Qué hacen en la comunidad?- En primer lugar lo que quería saber específicamente era si consumían alcohol y drogas; no lo pensé dos veces -¿Por aquí hay mucha droga? Me imagino que lo único que hacen por aquí es jugar dominó y beber cerveza-. Para mi sorpresa les gustaba el deporte, corrían las bases improvisadas del terreno rojizo, maniobrando con cualquier elemento que se asemejara a un utensilio deportivo sofisticado. –Aquí no tenemos nada, nosotros necesitamos guantes, bates y pelotas para jugar en el solar. Me comentó un gordito bellísimo. -¿Quieren orar para que Dios les envíe lo que necesitan? Lancé la pregunta, descartando una respuesta afirmativa. ¿Saben que a Dios le podemos pedir cualquier cosa que necesitemos? Mira, si los libró de esta inundación, ¿no creen que El les concedería esta petición? Oramos con fe, unos cerraron sus ojos y tenían caras expectantes, otros se reían indiferentes de nuestra oración sincera. Le dimos gracias a Dios por su protección y le confiamos cada una de sus necesidades.

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Cuando mi mamá ve la pobreza, se pone a llorar y siempre dice que no entiende como Dios permite tanta injusticia. Cuando yo veo la pobreza, pienso ¿Qué puedo hacer para acabar con ella? La verdad es que no hay mucho que pueda hacer, hay lugares tan abstractos para mi como África, donde viven en pobreza extrema muchas personas, donde hay millones de niños cabezones y mujeres flacas desnudas. Sin embargo, algo menos abstracto es nuestra ciudad, las calles de Santo Domingo están llenas de gente durmiendo en la calle alimentándose de las migajas de los transeúntes. ¿Qué puedo hacer para acabar con eso? He aprendido varias cosas que puedo hacer, pero Dios en primer lugar nos manda simplemente a proveerles de lo que necesiten. Claro, como hijos de Dios debemos orar por ellos, por su salvación y por su sustento y predicarles las buenas nuevas. 

No puedo evitar sentir aquella melancolía extrema inundante cuando veo niños hambrientos, gente pasando trabajos, limpiando vidrios de carros o zapatos, recogiendo botellas y vendiendo mapas, plantas, perros y aves en los semáforos. No puedo evitar llorar, porque me siento mal ya que tengo mis necesidades cubiertas, tengo un carro, tengo un trabajo sentada frente a un computador carísimo bajo la comodidad de un aire acondicionado, disparates que me dan cierta seguridad. Dios me ha enseñado algo que va más allá de sentir tristeza, o de dar dinero a los pobres para calmar mi conciencia u orar por las personas en mayor necesidad que yo... Y es el no creerme superior a ellos.

¿Por qué le tenemos pena a los pobres cuando los comparamos con nosotros? Los vemos como infelices, de hecho nos referimos a ellos así “ese infeliz”. La felicidad no se resume en tener, al parecer es más fácil aseverar esto cuando hablamos de los poderosos del mundo y nos consuela el hecho de que tenemos a Jesús. Pero cuando oramos por los más necesitados, ¿qué nos pasa por la mente, su necesidad física o su necesidad de un Salvador? Cuando nos acercamos a ellos o ellos a nosotros, ¿entendemos que Dios les tiene el mismo amor a ellos y a nosotros y que ellos necesitan de Cristo más que tener sus necesidades cubiertas?

En el batey le dimos gracias a Dios porque la crecida del río no le quitó la vida a nadie de la comunidad, le dimos gracias a Dios por la vida y por el sol ardiente que nos molestaba en los ojos, porque era señal de que la tormenta había pasado. ¿Qué le pedimos a Dios? No le pedimos computadoras, Internet, ipods, carros, inversores, aire acondicionado, casas de bloques, ni siquiera dinero. Ellos sólo querían jugar pelota y ni aún eso les quitaba una sincera sonrisa de sus esperanzados rostros. Eso me hizo aprender que soy insaciable y demandante, que nunca seré verdaderamente feliz si creo que la felicidad radica en ser, conocer y poseer, nunca agradaré a Dios con mis limosnas si creo que soy mejor que los que tienen menos.

Le dije a Dios, 
"Señor que mis días en esta tierra, que son pocos, pueda usarlos para ti, quiero vivir para los demás, no me quiero distraer en la vanidad, en la moda, en las cosas que sólo llenan los ojos pero carecen de profundidad".

Hoy me falta un día menos para tener 24. ¿Quién soy? ¿Qué le puedo ofrecer a los demás?

3 comments:

DESDE SIEMPRE said...

tu no me conoces ni yo a ti, pero Dios es grande y poderoso amoroso e infinitamente misericordioso, hoy es un dia dificil par mi de esos en los ke se siente ese vacio del ke hablas, yo estoy atravesando por una metanoia completa y como dices tu no es facil estando en un mundo lleno de dudas e injusticias, creelo o no yo simplemente accedi al google y le dije al Señor ke me hablara ke me diera unas palabras, puse la palabra metanoia y ahora estoy aki escribiendote, no sabes como me he identificado con tus palabras y lo comprendida ke me siento, no cuesta amar y creer en Dios lo ke kuesta es tambien como dices ponerlo en practica, Dios te bendice como a todos los demas y fue el kien te puso en mi camino, ojala ke podamos ser amigas, afectuosamente jessica mi mail es princesitapirata@gmail.com

maribel said...

wow, la verdad que yo también aterricé acá por google, y quedé conmovida por tus palabras, por tu forma de vivir la fé... es tan sencilla, tan modesta, y sin embargo poderosa... te felicito por este camino que elegís día a día, si todos nos animásemos a decirle no! al mundo y si! a Dios este sería un mundo tanto más hermoso... me inspirás a querer mejorar, muchísimas gracias por alegrarme el día.
Sinceramente espero que Dios ponga cosas maravillosas esperándote en tu camino, se nota que te mereces lo mejor.
Un abrazo desde Buenos Aires y seguí desparramando esperanza, muchos estamos muy necesitados de ella :)

inFame said...

Por coincidencia llegué a tu blog, estaba buscando una canción de MGMT, y tras verlo un poco tengo algunas acotaciones que hacerte:
1) Matanoia, el concepto, hace referencia a cambio, arrepentimiento, reencontrar un camino; no se refiere a conversión, ni tiene que ver con dios; la teología adoptó el termino y lo uso COMO REFERENCIA.
2) La espiritualidad se puede alcanzar sin la necesidad de ser cristiano o católico; es mas, lo espiritual es encontrarse con uno mismo, y conocerse de esta manera.

Eso es todo, espero que tomes esto como un comentario en buena onda.
ADIEU!